Novedades Antes de Medianoche

Hola mundo!!!!

Hace años que no publico en este blog…literalmente (mi última entrada debe de ser del año pasado). He estado muy desaparecida, no solamente del mundo del blogueo, sino del Facebook, WhatsApp, Google Maps… en fin,  de todas partes. Y no, no me he ido al Tíbet, pero casi. Digamos que  me he encerrado entre las cuatro paredes de mi casa y que no he visto la luz del sol durante unas cuantas semanas. Y no lo he hecho precisamente para conservar el cutis. Algunos me habéis escrito para preguntarme  qué estoy tramando. Que bien me conocéis, diablillos. He estado muy ocupada acabando la segunda y última parte de Adicta a él, que ya está en la mesa de Correctivia (hay que adecentar el libro, que luego no quiero que me reprochéis las comas mal puestas).

Me entristece deciros que este proyecto ha llegado a su fin. Echaré de menos a mis adictos. La vida es así, las adicciones deben tener un fin. Por desgracia.  Tengo muchos más proyectos empezados y todos son muy importantes para mi, evidentemente, sin embargo, algo me dice que ninguno me llenará tanto como este. Puede que mis demás libros estén mejor escritos y gusten más a los lectores, quien sabe, pero Adicta se llevará una parte de mi. Como diría Catherine:

“Una parte de mi alma se quedaría para siempre ahí, atrapada con él y los fantasmas que le atormentaban. Una parte de mi alma siempre permanecería en el Upper East Side de Nueva York”

Me gustaría darles las gracias a mis lectoras cero: Andrea, Irene, Cristina y mi BFF Sarah (que solo ella sabe como ha sido capaz de leer un libro en español cuando su nivel es A2). No offence, sweetie.

Los más impacientes (si, dear Bobby, me refiero a ti), habéis intentado sonsacarme alguna información sobre la segunda parte. Os mata la impaciencia, ¿eh?

No sé qué puedo deciros sin estropear la trama… Esta es la sinopsis:

Bienvenidos al mundo de Catherine Collins. Solo quedan las cenizas al ser apretado el gatillo. Pero ella se alza de ellas, como siempre ha hecho y, con una media sonrisa en los labios, sigue adelante. Con el paso de los meses, Catherine se convierte en una persona distinta. Más fuerte. Implacable. A veces cruel, puede que incluso retorcida. Y muy vengativa. Hasta que él regresa para volver a destruirla.
Su amor pende de un hilo tan débil que todo parece perdido. Fuertes enemigos emergen de la nada, preparados para arruinarlo todo. Nathaniel Black rompe sus promesas una vez más. Los peores demonios de Catherine cobran vida. Pasado y presente se enfrentan en una guerra atroz. ¿Quién ganará la batalla final?
“Puede que el mundo haya estallado en llamas a mi alrededor, puede que mi corazón se haya roto en tantos pedazos que nunca voy a ser capaz de encontrar, puede que esté muriéndome por dentro en este preciso instante, pero tengo que colocarme mi sonrisa una vez más para convertirme en la persona que todos esperan que sea. La persona que a veces me gustaría ser. La mejor versión de mi misma.”

Queda evidente de eso que si en el primer libro la tierra giraba en torno a Nathaniel Black, a pesar de ser Catherine el narrador, ahora nos adentraremos en la oscura mente de Catherine Collins. ¿Quién es realmente la chica buena de Londres? ¿Acaso alguien lo sabe? ¿Es una niñita mimada y artificial que suele creerse mejor que los demás? ¿Qué pasa por su mente? ¿Cuáles son sus demonios personales? También queda evidente de la primera parte que la chica buena acaba colocándose una máscara que la esconde y la protege a la vez. Ahora toca averiguar que se oculta tras su máscara. A medida que avanza la historia, el personaje Catherine sufre una importante transformación respecto a la primera parte.

A través de los recuerdos del personaje, averiguamos que en el pasado, Catherine sufre un episodio que la cambia por completo. Algo que hace que se vuelva así de superficial (recordaréis como empieza Adicta, con una chica buena completamente superficial e incapaz de amar). Algunos os habéis lanzado a criticarla a la primera. ¿Pero acaso alguien sabía cuales eran los traumas del personaje? Si, era superficial, mimada y todo lo demás, ¿pero por qué? Puede que su vida, a pesar de la fortuna de su familia, los vestiditos de Oscar de la Renta y los colegios exclusivos, fuese una autentica basura. Supongo que nadie se ha parado a pensar en eso, nadie ha mirado más allá de una simple máscara. Lo que puedo deciros sobre este libro es que nada, nunca, es lo que parece ser. Para entenderlo, hay que psicoanalizar a los personajes y no fiarse tanto de sus palabras. Al fin y al cabo, ambos son unos artistas del engaño.

Lo cierto es que esta es la verdadera Catherine Collins:

“Sé que si le suelto ahora, se desvanecerá en el aire, tal y como lo hicieron todos los sueños y las ilusiones que tuve a lo largo de mi vida”

Herida. Desilusionada. Cansada de todo.

“Porque no era más que una niñita con delirios de grandeza”

Consciente de todos sus fracasos. Consciente de que en algunos momentos, el mundo es un lugar demasiado grande para ella.

Sin embargo, es fuerte. Después de todo, es lo que se espera de un Collins.

“He visto el mundo. He estado en todas partes, haciendo todo lo que se podía hacer. Durante mis misiones humanitarias me ha pasado de todo y aun así, aquí estoy. Nada puede tumbarme a mí.”

Y lo más importante de Catherine: está profundamente enamorada.

―¡Porque te quiero, joder! le grito. Me detengo nada más decirlo, cierro los ojos y respiro hastiada. ¿Crees que quiero estar aquí contigo? ¿Crees que quiero quererte? levanto de nuevo el tono mientras arrastro las palmas por su mandíbula, rozando su labio inferior con las yemas de mis dedos. ¡Jesús! Eres lo peor que me ha pasado en veintiocho años. ¡Te odio! ¡Y detesto tu forma de ser! Siempre estás fastidiándome… reduciéndome a cenizas… consumiéndome… sacando lo peor de mí… Pero por alguna oscura razón, cada vez que me destruyes, yo vuelvo a por más. Y te odio por ello. Porque de todo este jodido universo, tú eres el único sin él que no puedo vivir. ¡Porque te quiero! Y hagas lo que hagas, eso es algo que nunca vas a cambiar. Así de sencillo…

Qué puedo deciros sobre Nathaniel… Es absolutamente imperfecto. En eso consiste su atractivo. “No es el ser perfecto, sino el imperfecto, el que necesita amor.” solía decir Oscar Wilde.

Es cruel.

“Bien. Quiero que te duela. Quiero que sufras como tú me has hecho sufrir a mí. ¿Lo recuerdas, princesa? ¿Recuerdas la noche en la que te fuiste? ¿Tienes idea del daño que me causaste?”

Celoso.

“¡Por encima de mi cadáver vas a salir esta noche, princesa!”

Horriblemente irónico.

“Vaya, vaya, vaya. Así que los cuatro fantásticos han decidido montar la fiesta de las camisetas mojadas”

Y lo más importante: está profundamente enamorado.

Esta noche pensé que te habría perdido para siempre musita, sacudiendo la cabeza. Pensé… pensé que te habías ido y yo… su voz se quiebra, así que se deja de hablar. El agarre de sus brazos se vuelve más fuerte a medida que pasan los instantes. Lo único que quería era estar a dos metros bajo tierra confiesa con un hilo de voz.

Y en eso se resume el libro: dos personajes imperfectos, horriblemente enamorados el uno del otro. No me he esforzado por hacerlos queribles, me he esforzado por enseñaros su naturaleza tal  y como es, sin florituras innecesarias.

Si os ha gustado la primera parte del libro, recordad lo importante que es dejarme vuestro comentario en Amazon. Los escritores independientes solo podemos llegar a los lectores gracias a vuestros comentarios.

Gracias y buenas noches a todos.

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