Portada de mi próximo trabajo: Adicta a él…hasta que los paparazzi nos separen

REDES Adicta a él hasta que los paparazzi nos separen - Isabella Marín

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Lo más escandaloso de Nathaniel Black…

Gracias a Andrea.

“Nathaniel. Mis amigos me llaman Nate.”

“No, amor, no te hagas líos. He dicho que mis amigos me llaman Nate, no que tú puedas hacerlo. Para ti soy el señor Black”

“Lo sé. Soy tan irresistible que lo que quieres es tirarte a mis brazos y bésame con desesperada pasión”

¿Entiendes ahora a lo que me refiero? Decepcionante. No Catherine, no te rebajes tanto…, no me interesan tus servicios sexuales”

“¡Oh, qué escándalo! Una dama como usted diciendo semejantes salvajadas.”

“Mi queridísima señorita Collins, no sabe cuánto lamento…¿Qué es lo qué se supone que debo lamentar?”

“Tú y yo nos vamos a llevar de maravilla, Mary Poppins. ¿Te he dicho ya que me encanta tu acento británico?”

“¿Y eso es todo lo que vas a hacer, muñeca? ¿Enseñarme preludios y hacerme miembro del círculo de los lectores? Lamento decirte que hará falta de mucho más que eso para lavar mi imagen de cara a la opinión pública”

“Me han catalogado de playboy, alcohólico y superficial. ¡Con lo bien que me he portado yo siempre! ¡Es escandaloso!”

“No te preocupes, yo no soy mucho de seguir las normas. Sí quiero beber, beberé. Te garantizo que no hay dieta en este mundo que pueda impedírmelo.”

“Deja que lo piense…a ver…estas son las opciones: a) aburrimiento b) diversión y c) malicia. ¿Tú cuál piensas que ha sido?”

“¿Y no me va a dar un beso, ya que se alegra tanto de volver a verme? ¿No? Bien, no hay besos. Usted se lo pierde. Qué sepa que soy muy bueno besando.”

“Oh, tranquilícese, su virtud estará a salvo. No tengo pensamientos impuros hacia usted. Además, estoy seguro de que es una mojigata en la cama”

“Relájese, estaba de coña. ¿Es que los británicos no tenéis sentido del humor? Puede estar usted muy tranquila, le aseguro que meterla en mi cama encabeza la lista de maldades que pienso hacerle”

“¡Auch! ¡Un golpe bajo! ¡Qué maquiavélico! ¿Y esa es la única pega que tiene? ¿Qué tengo novia? Traigo buenas noticias. “Mi novia” no está”

“¿No querrá que meta la pata, verdad? Imagínese los titulares: “La estimable señorita Collins no ha podido reformar a la superestrella Nathaniel Black, que ha pasado la noche en compañía de varias señoritas de reputación dudosa”. Usted sabe que soy capaz de hacerlo.”

“Oh, por cierto, ya puedes llamarme Nate. Te lo has ganado.”

“Ese patético intento de flirteo me da nauseas. ¿Podemos irnos ya?”

“Te doy la bienvenida a mi mundo. Este es el Upper East Side de Nueva York, el sitio donde los ricos son escandalosamente ricos y los pobres…bueno, los pobres se quedan en el lado oeste. Exclusividad…glamour…perfección y una sobredosis de petulancia. No te preocupes encanto, te acostumbrarás.”

“Catherine, Catherine. ¿Qué voy a hacer yo contigo? Has sido muy mala, amor. No es propio de las damas escuchar detrás de las puertas.”

“Si quieres que satisfaga cualquier otra cosa que no sea tu gran curiosidad, sabes que no hace falta más que decirlo.”

“Sí, será mejor que te vistas. Las señoritas decentes no deberían andar provocando a los hombres. Yo todavía puedo resistir a tu constante acoso, pero mi hermanito es demasiado débil y poco acostumbrado a las artimañas femeninas.”

“¡Todo un hombretón! Oh, por favor, no paréis por mí. Seguid con esta enternecedora conversación. ¿Catherine, quieres salir conmigo? Oh, sí Robert, te quiero. Te quiero yo también. Muah, muah. Casémonos y tengamos bebés”

“En el fondo de tu alma sabes que no podrás resistirte a mí. Sabes que en cuanto nos besemos, querrás casarte conmigo y tener bebés..”.

“No quiero besarte, Catherine. Solo quería que te reconocieras a ti misma lo mucho que deseas hacerlo.”

“Muñeca, si vas a acusarme de algo, hazlo ya. Este interrogatorio se vuelve algo exasperante. ¿Dime, qué gran crimen contra la humanidad he cometido para que me mires de esa forma?”

“Ah, y un último consejo. Yo que tú, iría armada. Rhonda es una fiera… Al menos en la cama.”

“¿Y por qué tiene que disculparse la estimable señorita Collins? Espero que no sea porque hayas faltado a la misa de esta mañana. Eso sería, sin lugar a dudas, horroroso.”

“¿Y bien? ¿Has venido a cambiar cortesías sobre mi colchón y a admirar mis firmes pectorales, o querías algo?”

“¿Un favor que hace que te sonrojas? Si vas a pedirme que te quite la virtud, que sepas que no suelo ser tierno. Luego no digas que no te lo he avisado.”

“Ejem… no te escandalices, voy a meter la mano debajo de tu vestido. No te muevas.”

“¡Está bien! Esto es ridículo. Estoy jugando a los chicos buenos, pero yo no soy un chico bueno. No me va el papel de héroe, amor. Yo cojo lo que quiero, cuando lo quiero. Y esta noche te quiero a ti”

“No te dejes engañar por esas revistas sensacionalistas que catalogan de depravada mi vida sexual.”

“Me prometí mantenerme alejado de ti, pero esta noche estoy lo bastante borracho como para reconocer que mis promesas no valen una mierda.”

“Me gustaría decirte que no es lo que parece, pero me temo que lo es. En América lo llamamos orgia.”

“Baja de tu nube, princesa de pasarela. No todo lo que hago tiene algo que ver contigo.”

La chica buena se vuelve mala (Catherine Collins, Adicta a él-Isabella Marín)

“Por el despilfarro de esta noche, deduzco que ni la crisis puede con los chicos malos.”

“Coco Chanel estará retorciéndose en su tumba.”

“¿Quieres dejarte de rollos y besarme de una vez?”

“Este hombre es adictivo. Será mi perdición y soy consciente de ello, pero me da igual.”

“¿Por qué sigues hablándome? ¿Por qué no te esfumas?”

“Para empezar, tú y yo no somos como imanes, sino como polos iguales, que se re…pe…len.”

“¡Y encima me he roto una uña! ¡Es el peor día de mi vida!”

“Superaré esto sola. Bueno…no del todo. Con un baño caliente, chocolate y una botella de vino… o vodka.”

“¿Podrías hacerme el favor de dejar de hablarme? Es que intento borrarte de mi mente y tu constante bla bla bla me desconcierta.”

“¿podéis mandarle un saludo al demonio de mi parte cuando volváis del infierno del que salisteis…, mi querido sire?”

“Sosísimo. ¡Me aburrroooo!”

“¡Dios mío, creo que quiero que nos casemos y tengamos bebés!”

“¿Estaba ahí cuando pasé por delante? ¿Dios mío, me habré puesto bragas?”

“¿Qué ha pasado, Nate? Supongo que tuviste una muy buena razón para vaciar esa licorería. ¿También atracaste al camello de la esquina?”

“Todavía no has perdido el papel y en vez de luchar, estás sentado en el suelo, borracho y colocado, lloriqueando como una nenaza.”

“¡Sí, el mundo es una mierda! Los polos se derriten, el petróleo está por las nubes y…y… ¡Kurt Cobain ha muerto! Pero esas no son razones suficientes para vaciar las reservas de alcohol de Nueva York.”

“¿Por qué no puedes ser un chico bueno para variar? Es todo cuanto pido.”

“En tal caso, espero que no te sientas incómodo por mi desnudez. Me gusta estar así. ¿Sabías que no me pongo nada para dormir? Adoro el frio tacto de las sabanas sobre mi piel caliente”

“Tranquilo, playboy. ¿Recuerdas cuando dijiste que no querrías repetirlo por nada en el mundo? ¿Qué a ti no te iban…? ¿Cómo dijiste?…Ah, sí, los enredos emocionales.”

“Y cuando pensaba que el vejestorio pervertido no podía escandalizarme más, va y suelta eso. Qué para comer hay repollo. ¿Hay algo más asqueroso en este puñetero planeta?”

“¿Por qué no habré leído su ficha de alergias antes de enamorarme de él?”

“No tiene sentido ponerse nerviosa. Ninguna de estas famosas de pacotilla es mejor que yo.”

“Y yo estoy aburrida, borracha y definitivamente, no estoy de humor para ti.”

“¿Qué se ha tomado esta noche? ¿LDS, coca, anfetas?… ¿la droga del encanto sureño?”

“No entiendo porque parece tan ofendido. ¿Acaso esperaba el Oscar al mejor polvo del año?”

“Oh, ya veo tu arrepentimiento. ¿Qué es lo que sientes, Black? ¿Haber montado la orgia Playboy en el salón de tu casa solo porque estabas enfadado conmigo? ¿Acostarte con cualquier mujer que encontrabas por el camino para cabrearme? ¿O es que sientes haberme seducido borracha?”

“¿Involucra algo inmoral, ilegal o increíblemente escandaloso?”

“Mmmmm. El sexo duro me parece de lo más excitante y algo me dice que eso se te da bastante bien. ¿Qué me dices, vaquero? Apuesto a que te gustaría darme unos cuantos azotes. He sido muy mala esta noche.”

“No quiero una relación normal, Nate. Lo normal es aburrido. Y tú me gustas con todos tus defectos. Eres una bestia cruel y retorcida, lo admito, pero no quisiera cambiar nada.”

“¡Dilo! Si piensas que hay algo dentro de tú corazón, algo remotamente parecido al amor, ¡ESTE ES EL PUTO MOMENTO DE DECIRLO!”

“¿O qué? ¿Qué va a hacer? ¿Sollozar? ¿Hacer pucheros? Ya estoy acostumbrada a tus rabietas infantiles. ¡No me impresionas, Nathaniel Black!”

“¡Tú no eres un hombre de verdad y nunca lo serás! Solo eres un mocoso que juega a los mayores”

“¡Sí, he besado al hermano de mi novio! ¿En qué puñetero planeta es eso un crimen?”

La parte sexy, traviesa y malvada de Catherine Collins Fitzgerald- parte 1. (Adicta a él, Isabella Marín)

Antes que nada, me gustaría agradecer a Irene, Andrea y Sonia por elaborar esta lista de citas _me fastidia tener que admitir que no fue ocurrencia mía_, por tomarse la molestia de leer mi libro y por esos maravillosos comentarios que siempre hacen. Gracias, chicas. (Por cierto, Irene, no conocía la canción, pero me encanta)

“Pido disculpas por la teatralidad, pero en mi defensa diré que no me dejaron pasar. Catherine Collins, un placer”

“Es usted una malísima persona y para que lo sepa, no es ni la mitad de guapo que en la tele. Y ni siquiera es simpático. De hecho, pienso que es usted la encarnación del mal.”

“Tranquilo. No voy a besarle, ni a quitarme la ropa o… lo que sea que los fans hagan.”

“¡Oh! ¡Estoy indignada!… O al menos debería estarlo.”

“¡Rendirme! ¡Qué ridiculez! Mi madre siempre me ha dicho que las mujeres Fitzgerald nunca nos rendimos y pienso hacerle caso aunque sea por una vez en la vida.”

“Me pareces irritantemente sexy.”

“¿Mariposas en el estomago? No seas ridícula, Catherine, esos deben de ser pterosaurios.”

“Yo…soy…Catherine…Collins…Fitzgerald. Yo no me insinúo ante nadie y mucho menos ante ti, gilipollas presuntuoso.”

“Es usted demasiado vanidoso. Vanidoso y necio. Tenga en cuenta que esa no es una muy buena combinación.”

“Sus pucheritos no me impresionan, señor Black. Además, no recuerdo haber escuchado una disculpa sincera.”

“Por supuesto que no. También pensaba que era usted agradable. Claramente, estaba equivocada”

“Madre, me ofendes. No necesito que me pongas lencería sexy en la maleta. ¿Qué clase de persona crees que soy? Lo haré yo misma.”

“Si solo con escuchar su voz me derrito, ¿qué haré al darme la vuelta? ¿Desmayarme cómo una damisela?”

“Mi abuela siempre decía que no debes fiarte de un hombre que lleva chaqueta de cuero. Desearía haberle hecho caso.”

“No tengo ni el más mínimo interés en protagonizar portadas en revistas para marujas. Y menos en pasarme las veinticuatro horas del día con usted. ¡No soy su niñera!”

“¡A la mierda el autocontrol, los modales y mis exquisita educación!”

“¡En cuanto me suelte, se va a enterar este actorucho de pacotilla!”

“No confío tanto en mi misma. Y menos cuando me mira con esa cara de “sé de qué color es tu ropa interior e intuyo el tamaño de tus pechos”.”

“Gracias, pero no gracias. No cogería esa clase de revistas ni siquiera para protegerme de los mosquitos. ¿No tenéis The Wall Street Journal o The New York Times o, en fin, algo más serio e interesante?”

“No he cruzado el Océano para cogerme borracheras con usted, señor Black. Sí quería una compañera de cogorzas, tenía que habérmelo dicho antes.”

“Sí. Visto así tiene mucho más sentido. Un bonito gesto, sacrificarte por tu hermano acosándote con su prometida el día de Acción de Gracias. ¿Cómo es que aún no te han dado el galardón al Mejor Hermano del Año?”

“Es asombroso ver tanto amor fraternal. ¿También os prestáis la ropa, o solamente las novias? ”

“¿Quién tiene una biblioteca en su ático cuando lo único que lee es la etiqueta de las botellas de burbon?”

“Se acabó lo de arrojar botellas detrás de los paparazzi, lo de jurar y blasfemar cuando te están grabando y lo de liarse con todas las stripers que conoces.”

“Acuéstate temprano el jueves, no bebas nada que no sea leche y por el amor de Dios, ponte la camisa más elegante que tengas en tu armario, aunque luego te pidan que te la quites para la foto. ”

“¿Por qué iba a querer yo seguir trabajando para ti? ¡Eres una pesadilla que lleva chaquetas de cuero! Como jefe, eres peor que Miranda Priestly. ¿Y quieres saber lo espantoso de todo esto? ¡Qué tú no tienes ni la mitad de su glamour!”

“No seas ridículo. ¿Crees que si pensara estaríamos manteniendo esta conversación ahora mismo? Si tuviera algo de cerebro estaría en mi casa de Londres, muy lejos de ti.”

“Lamento decepcionarte playboy, pero no quisiera casarme contigo ni aunque fueras el último hombre sobre la faz de la tierra.”

“¡Póngase usted cómodo! Estará desgastado después del encuentro con la damisela en cuestión.”

“Socialité británica se vuelve loca debido a un uso excesivo de Chanel Madeimoselle y asesina al chico malo de la tele.”

“¿Alguien piensa que una puede llevar durante cinco horas estos Manolos? ¡Pues se equivoca! Voy a sugerirle al Papa que me canonice cuando acabe el contrato o que al menos me dé alguna clase de galardón por mi dedicación a la causa. ”

“Si algo he aprendido saliendo con dos delanteros del Chelsea, es que la mejor defensa es un buen ataque.”

“Tus costumbres poco ortodoxas han llegado hasta mis inocentes orejas. He leído en Twitter sobre la juerga de anoche. Modelos y bebida. Todo un clásico.”

“No, eso es absurdo. Soy Catherine Collins. Yo no me enamoro.”

“A veces se me olvida que es una persona normal, a pesar de su fama, los flashes y las modelos que se desmayan a su paso. Una persona como yo, solo que con algo más de sex appeal.”

“Espero que no se les ocurra marcar el territorio. ¡Llevo un Versace!”

“Claramente el dinero no te hace un caballero.”

“¡No me digas! ¿Te refieres a que me dejará por otra más rubia y más boba que yo? No sé porque, pero ya estoy acostumbrada a eso. Huy, espera. Sí que lo sé. ¡Porque tú ya lo has hecho!”

“Y ahora suéltame porque tengo que ir a rescatar a mi novio de las garras de esa arpía con lo que te vas a casar. Gracias por el vals. Au revoir.”

“¿No estaré interrumpiendo algún momento pasional, verdad? Puedo tolerar que me quites un novio, pero dos digamos que es demasiado porque incluso mi infinita paciencia tiene su límite.”

“¡Tiene que ser una broma! Mi comportamiento es patético. ¡Esas no son mariposas, son polillas y deben morir!”

“Es solo sexo para él. ¿Y qué esperabas, que te pidiera matrimonio? Madura, Catherine. Ya no estás en Disneyland.”

“¿Por qué la gente no deja de preguntarme eso? ¿Está escrito en mi rostro que soy virgen y necesito que me echen un buen polvo?”

“Voy a seducir a Nathaniel Black y su novia no está aquí para impedírmelo.”

“Debes de arrastrar algún trauma de la infancia. Hm…Puede que mami o papi, seguramente los dos, hayan pasado de ti.”

“Ningún cliente mío hará una entrevista en estado de embriaguez, posiblemente drogado y sin lugar a dudas, apestando a sexo. ¿He sido lo bastante explicita para ti o necesitas que te haga un dibujo?”

“A ver, señoritas, esta fiesta ha acabado. Gracias por venir y, por el amor de Dios, no volváis más.”

“¡Un solo día! ¡Era todo cuanto pedía! ¡Qué durante veinticuatro… puñeteras… horas…. no tocaras el alcohol! ¿De verdad era tanto pedir? ¿O es que adoras sacarme de quicio?”

“Llevo mucho tiempo esperando este momento. Es la irrefutable prueba de que existe un Dios.”

“¿Querido? Oh, Dios. ¡Se han acostado! ¡Nathaniel Black y esta fulana rubia se han acostado! No hace falta ser Sherlock Holmes para llegar a semejante conclusión. Con razón me caía mal. Debo de tener un radar de ex amantes.”

Reseña Adicta a él…hasta que los paparazzi nos separen, de Isabella Marín.

Entre los objetivos de este blog se incluye dar a conocer mi próxima novela, Adicta a él…hasta que los paparazzi nos separen, así que voy a dedicarle esta entrada a dicho proyecto. Allá voy:

Sinopsis:

Bienvenidos al mundo de Nathaniel Black. El Upper East Side de Nueva York, un sitio donde los ricos son escandalosamente ricos y los pobres…, bueno, los pobres se quedan en el lado oeste de la isla. Con fama, fortuna y mucho sex appeal, el chico malo de Hollywood está en la cima del mundo. Consigue lo que quiere, cuando lo quiere, con un simple chasquido de dedos. Y la quiere a ella: Catherine Collins. La chica buena que nunca pierde el control. O eso es lo que ella intenta hacernos creer.

Él es intenso, carismático, a veces retorcido, cruel y malicioso. La peor de las influencias. Pero, pese a todo eso, posee algo magnético y diabólico que la arrastra hacia él. ¿Podrá ella resistirle al constante acoso del hombre más sexy del planeta? ¿O se enamorará de él como millones de mujeres en el mundo entero?

La novela empieza con una página llamada Injurias y calumnias… ¿o no tanto?, en la que famosos periódicos de Estados Unidos cuchichean sobre la escandalosa vida de Nathaniel Black, sus sonadas aventuras con mujeres casadas de las altas esferas de la ciudad, sus continuas detenciones por posesión de drogas, etc. Según la prensa sensacionalista, el chico malo tiene un problema con los paparazzi, a los que les lanza muy a menudo botellas de burbon cuando lo están grabando, es incapaz de serle fiel a su novia, una famosa actriz, y básicamente se lía con todas las modelos que conoce_ tiene una ligera debilidad por los angelitos de Victoria Secret_.

En el capítulo 1 se nos presenta al personaje principal de la obra: Catherine Collins Fitzgerald, posible candidata para convertirse en la asesora de imagen del chico rebelde, descrita por el mismo Nathaniel Black como la señoritinga me-creo-mejor-que-tú-solo-porque-he-ido-a-un-exclusivo-colegio-británico-para-niñas. El personaje femenino, la rica heredera del imperio Collins-Fitzgerald es una joven británica, hermosa, culta, sofisticada, glamurosa y aparentemente superficial. En la primera escena, cuando el novio con él que llevaba dos años, corta con ella por teléfono, sus palabras exactas son: “No es un secreto para nadie que le tenía menos cariño que a mi barra de labios”. Catherine tiene una manera peculiar de enfrentarse a los problemas de su vida: “con dignidad, una larga sonrisa y fingiendo que nunca ha pasado”.

     Ella nunca ha amado a un hombre y piensa ser incapaz de albergar tan nobles sentimientos. Hasta que, en circunstancias muy divertidas_ tras agredir al guardaespaldas de actor_, conoce a Nathaniel Black. La primera vez que sus miradas se encuentran, pasa algo que sorprende a ambos personajes. A pesar de que los dos son incapaces de amar y de sentir, sus pequeños corazoncitos empiezan a bombear sangre con más rapidez que nunca. “Su mirada es hipnótica. Hay en ella algo primario, una mezcla de determinación, descaro y lujuria que, en vez de indignarme, me complace. Nadie, nunca, me ha mirado de esa forma y, si bien soy consciente de que debería aparentar indiferencia, sencillamente soy incapaz de interrumpir el contacto visual”.  (Palabras textuales de Catherine)

Por el otro lado está nuestro chico malo, Nathaniel Black, nueva imagen de los calzoncillos Calvin Klein y el hombre más sexy del planeta según People; una cara bonita que nueve millones de dólares al año. Un malote, rebelde, arrogante, malicioso, burlón, al que le encanta escandalizar la opinión pública americana. Odia a los “elegidos”, que son, según él, los habitantes snobs de su mundo. “La flor y la nata de la ciudad de Nueva York. ¡Menudos gilipollas! ¿Por qué debería preocuparme yo por sus estúpidas opiniones, dime, preciosa? ¡Yo… soy… Nathaniel… Black! Tengo fama, fortuna y mucho sex appeal. Estoy en la cima del mundo y ninguno de estos idiotas me llega ni hasta la suela del zapato.” Claramente la modestia no se incluye entre las virtudes del polémico actor.

Catherine piensa que Nathaniel Black es “El único hombre del que no debo enamorarme y aún así, el único perfecto para mí. Y los dos lo sabemos. Lo supimos en cuanto nuestras miradas se cruzaron por primera vez”. Ella es consciente de que amarle a él la consumiría.  Y no se equivoca, puesto que Nathaniel afirma que lo único que es capaz de ofrecerle es  “el mejor sexo de tu vida. Una relación carnal de alto voltaje, intensa e impactante. Una experiencia como nunca antes habías tenido”.

No, ellos no son buenos el uno para el otro. Pero, a pesar de todo eso, Catherine y Nathaniel empiezan una relación. Intensa. Muy intensa. Problemática y difícil de catalogar. Toxica. Adictiva. Y tan condenadamente difícil de llevar, con tantos flashes, paparazzi, fiestas de etiqueta, rumores maliciosos sobre las escapadas nocturnas del actor, etc.. Encima, ambos son muy orgullosos, vengativos y arrogantes. Secretos que llevan años enterrados conocen la luz, el mal carácter de Black se hace notar una y otra vez con frases como “¿Querías la verdad? Pues agárrate, princesa, porque esto no va a gustarte” o “¡Haces que pierda la puta cabeza! ¿Sabes qué? ¡A la mierda todo!, Catherine saca un lado malo que no sabíamos que tenía y antes de que acabe la novela, nos damos cuenta de que nada es lo que parece.  “Todas las mañanas me coloco una máscara, que me oculta y me protege a la vez. Soy un artista del engaño, preciosa. Y el éxito consiste en que nadie pueda ver lo que se esconde debajo”.

¿Qué os parece?

Ahora mismo está siendo corregida por una correctora, la portada estará hecha en breve y el libro se estrenará este otoño,  en Amazon, tanto en e-book, como el papel.

Gracias por leer

Hola a todos los lectores, amigos, madre (qué se que también lo sigues de cerca),

En las tres semanas que llevo escribiendo este blog, he superado las 1250 visitas. ¡Gracias! Gracias por tener la paciencia de leer lo que escribo día tras días (sin reparar en los horribles errores de ortografía que he cometido a lo largo de estos 16 capítulos, yo misma estoy consternada cuando vuelvo a leerlos), gracias por aguantar sin quejaros el sarcasmo que está presente en todos mis escritos y gracias por no criticar mi falta de metáforas poéticas (mi preparación periodística me impide escribir cosas bonitas como “los ojos de ella brillaban como las estrellas del cielo cuando se reflejaban en ellos….”). Bueno, mi preparación y mi naturaleza burlona, ya que por alguna razón que escapa mi comprensión, las catalogo de cursi y no tengo la paciencia necesaria para perder el tiempo con descripciones del tipo. Prefiero pasar a los diálogos.

Pero aún así, a pesar de todos mis defectos, vosotros lo leéis, así que lo único que puedo yo hacer es agradecéroslo y seguir escribiendo.

Besos y feliz jueves.